Es difícil alcanzar las metas que nos hemos propuesto, no porque no tengamos las habilidades, no porque no tengamos la energía o el tiempo, sino porque muchas veces los temores invaden nuestro cuerpo y nuestra mente.

El peor pensamiento que puede tener una persona es el de ¿Qué pasa si fallo? Pues eso va tejiendo historias en nuestra cabeza que inmovilizan nuestras acciones. Muchas personas le tiene miedo al fracaso y eso es muy perjudicial.

El fracaso siempre va a ser una posibilidad y más que ignorar esa realidad yo diaria que es mejor vivir con ella, es decir, asumir que es una opción y que no importa si en eso termina nuestra aventura, pues por lo menos lo hemos intentado.

Ellos miedos se puede combatir con un estado mental saludable y lógico, si uno es capaz de poner en una balanza los pro y contra de una situación en particular, siendo objetivos, es fácil determinar si vamos a tener alguna opción o no.

Yo siempre he crédito que la gente debe intentarlo, por mucho que le tenga miedo al fracaso y es cuando entendemos que el riesgo vale la pena que hemos madurado y aprendido a superar nuestros miedos.

No estoy diciendo que es fácil, pues todos sabemos que no lo es, pero siempre es cuestión de intentarlo, sobre todo debemos dejar en claro cuan importante es el logro de esa meta, pues no intentarlo puede tener consecuencias importantes a largo plazo y eso debe ser un catalizador para que realicemos la acción.