thumb-328420_12801Nunca olvidare esas palabras que dijo ese catedrático llamado Jesús Huerta de Soto, en una conferencia que dejo colgada en Internet sobre los secretos para ser feliz en la vida.

En ella expone criterios que nos permiten sentirnos realizados ante la vida que, a final de cuentas es una sola y que es algo a lo que tenemos que hacer frente mientras estamos en este mundo. Una de sus máximas era que debíamos tener motivación.

La motivación son todos aquellos pensamientos positivos que nos ayudan a desempeñar las metas que nos proponemos, sean grandes o pequeñas.

Es el motor que nos ayudara a desarrollar nuestro potencial, sin embargo, de la forma como los globos explotan ante la presencia de un alfiler, la motivación es sumamente frágil.

Son muchos los eventos que nos abruman, el estrés, los tropiezos y las circunstancias que van minando poco a poco la voluntad y nos desmotivan.

No obstante existen estrategias que nos ayudan a que la motivación vuelva a su curso, pues siempre existe la posibilidad de que el buen ánimo decaiga.

Primero, debemos escuchar la vocecilla interior que nos desmotiva, y negociar con ella, para que quede sin argumentos y se calle de una vez.

Practica algún pasatiempo que mantenga tu mente alejada de las preocupaciones, como leer un libro, hacer actividades al aire libre, y otras.

Es menester sobrevivir en este mundo lleno de competencia y caos, y la motivación es el oxígeno que necesitas para la supervivencia, de lo contrario morirás en el intento y… desmotivado.